Abraham Canales en la revista Noticias obreras. 9 de abril de 2026

El lema de la próxima Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado pone el foco en menores migrantes y reclama respuestas urgentes ante el deterioro de sus derechos.

El papa León XIV ha elegido como lema del mensaje para la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado: “Incluir a uno solo de estos pequeños”, en referencia al Evangelio de Mateo: “El que acoge a uno de estos pequeños en mi nombre, me acoge a mí” (Mt 18, 5).

Según ha precisado la Santa Sede, el Pontífice “desea expresar la atención de la Iglesia hacia los menores implicados directamente en la experiencia migratoria, recordando el deber de acoger a cada uno de ellos como nos enseña el Evangelio”.

En este sentido, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral sitúa este mensaje en un contexto marcado por “nuevos desafíos que afectan seriamente los derechos y la dignidad de los seres humanos más vulnerables” y reclama “respuestas urgentes y efectivas”.

El comunicado subraya además que “no se trata de debatir sobre cifras o detalles”, sino de asumir el valor de cada persona, una afirmación que desplaza el debate desde la gestión de flujos hacia la dignidad humana.

La Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que en 2026 alcanza su 112ª edición, se celebrará el 27 de septiembre, según la información difundida por el Vaticano.

Instituida en 1914 por el papa Benedicto XV, en un contexto de grandes desplazamientos provocados por la guerra, esta jornada busca sensibilizar a la Iglesia y a la sociedad sobre la realidad de las personas migrantes y refugiadas, promoviendo su acogida, protección e integración.

Con el lema de este año, el Papa destaca la centralidad de los menores migrantes como uno de los rostros más vulnerables de la movilidad humana contemporánea.

España: la acogida de menores migrantes en el centro del conflicto político

El enfoque del mensaje de León XIV conecta directamente con un debate muy presente en España: la acogida de menores migrantes no acompañados.

En los últimos meses, la acogida de estos menores entre comunidades autónomas ha generado un fuerte enfrentamiento político. Sectores de la derecha han mostrado su rechazo a los mecanismos de acogida, mientras que la extrema derecha no solo rechaza la acogida sino que ha contribuido a vincular a estos menores con discursos de inseguridad y delincuencia.

A esta polarización se suma la actualización conocida esta misma semana: el Gobierno ha elevado la capacidad ordinaria del sistema de acogida en las comunidades autónomas hasta 17.081 plazas, frente a las cifras anteriores, en el marco del nuevo real decreto que regula la distribución de menores migrantes y que, en breve, pasará por el Consejo de Ministros.

Este incremento busca ampliar la respuesta institucional ante la llegada de menores, pero también ha intensificado el conflicto político. Varias comunidades autónomas  gobernadas por el Partido Popular vienen cuestionado desde el principio este modelo de acogida y han llegado a ausentarse de los espacios de coordinación, bloqueando acuerdos y retrasando decisiones.

En este contexto, el lema elegido por el Papa señala un criterio para la acogida de estos menores: no puede reducirse a una cuestión de reparto o confrontación política, sino que remite a una responsabilidad ética –cuidar la dignidad de cada persona– y al Evangelio: “El que acoge a uno de estos pequeños en mi nombre, me acoge a mí”.

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